«Es la línea roja de 1,5°C» de los acuerdos de París, explica Sacha (se ha cambiado el nombre de pila), activista medioambiental que ocupa el pueblo de Lützerath, en el oeste de Alemania. Con cientos de otros zadistas, lucha contra la ampliación de la enorme mina de carbón de Garzweiler, que amenaza con engullir la pequeña ciudad.
Desde mediados de los años 80, la mina se ha tragado muchos pueblos en expansión, una visión insoportable para estos activistas medioambientales que hacen de Lützerath el símbolo del fin de esta expansión que no parece tener que detenerse.
La policía inició el miércoles 11 de enero una evacuación del pueblo, que podría demorar tres semanas, según las autoridades locales.
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