Ropa de segunda mano, impulsa responsabilidad social y seguirá creciendo
La reventa y la moda circular han dejado de ser modas efímeras para convertirse en un cambio profundo en la manera en que los consumidores, sobre todo los más jóvenes, adquieren y valoran prendas y productos usados.
La economía de segunda mano, que abarca tiendas físicas, escaparates vintage, consignación y plataformas de reventa en línea, se ha convertido en un sector con un crecimiento sostenido que trasciende modas efímeras. Para 2026, se espera que este mercado mantenga su dinamismo, consolidándose como un fenómeno relevante en la industria global del comercio y la moda. La combinación de sostenibilidad, economía y estilo individual está impulsando un cambio notable en los hábitos de consumo, particularmente entre la Generación Z y los Millennials, quienes priorizan experiencias de compra más responsables y conscientes.
El crecimiento del mercado de segunda mano no solo responde a factores económicos, sino también a un cambio cultural en la percepción del consumo. Cada vez más consumidores prefieren adquirir artículos usados antes que productos nuevos, motivados por el deseo de prolongar la vida útil de los bienes y reducir el impacto ambiental. Este fenómeno se refleja en cifras globales: según Future Market Insights, se proyecta que el mercado de ropa de segunda mano alcanzará un valor cercano a US$53.700 millones en 2026, impulsado por la transición hacia la moda circular y la aceptación creciente de prendas de segunda mano, especialmente entre los más jóvenes.
La consultora estadounidense prevé que este mercado registre una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) del 11,1 % hasta 2036, proyección que elevaría su valor total por encima de los US$154.300 millones al cierre de ese lapso. Este avance se ha impulsado gracias a la expansión de plataformas digitales de reventa, las cuales no solo simplifican las operaciones entre particulares, sino que también incorporan servicios de autenticación de artículos de lujo que fortalecen la confianza de compradores y vendedores.
Ante este escenario, las marcas tradicionales han comenzado a reajustar sus modelos de negocio hacia la reventa como servicio (RaaS, por sus siglas en inglés), incorporando la sostenibilidad como un elemento tan determinante como el propio precio, lo que está alterando la manera en que los consumidores se relacionan con la moda y transformando la cadena de valor en mercados clave que abarcan ropa, accesorios, calzado y artículos de lujo.
En Colombia, el mercado de segunda mano ha mostrado un crecimiento notable en los últimos años. Según GoTrendier, entre 2017 y 2024, más de dos millones de prendas de segunda mano fueron vendidas por usuarios colombianos, generando ingresos cercanos a $34.125 millones. Estas cifras reflejan un cambio cultural que involucra no solo el interés económico, sino también la valoración de la autenticidad y la individualidad en la forma de vestir.
Ana Jiménez, country manager de GoTrendier, señala que la aceptación hacia la moda de segunda mano se vuelve aún más notoria entre las generaciones jóvenes, quienes buscan proyectar su personalidad mediante prendas singulares y personalizadas. “Valoran la posibilidad de vestir de forma más genuina y muestran menos reservas al comprar ropa usada, tal como ocurre en diversos lugares del mundo”, asegura. Esta dinámica evidencia cómo la reventa pasa a formar parte de la identidad de los consumidores, que encuentran en la segunda mano una opción para unir estilo, responsabilidad ambiental y economía.
Más allá del aspecto económico, las plataformas de segunda mano vienen incorporando acciones con sentido social. GoTrendier, por ejemplo, ha brindado apoyo a madres cabeza de familia, adultos mayores, personas en condición de vulnerabilidad y niños. En 2025, su enfoque se dirigió a la protección animal: frente a los más de un millón de animales en situación de abandono en Colombia, la plataforma impulsó campañas para promover la adopción responsable y asignó recursos a fundaciones dedicadas a la alimentación y al cuidado veterinario.
Estas acciones reflejan una tendencia global en la que los mercados de segunda mano no solo facilitan el comercio, sino que también buscan generar un impacto positivo en la sociedad, promoviendo valores de sostenibilidad, ética y responsabilidad comunitaria. Esta dimensión social refuerza la percepción del mercado como un espacio donde los consumidores pueden tomar decisiones que beneficien tanto al medioambiente como a colectivos vulnerables.
La transformación digital ha sido un motor clave en la expansión del mercado de segunda mano. Las plataformas de reventa en línea han simplificado la compra y venta de artículos usados, incorporando herramientas de autenticación, envío seguro y atención al cliente, lo que ha elevado la confianza y la profesionalización del sector. Estas plataformas permiten a los consumidores acceder a productos de calidad, incluidos artículos de lujo, y fomentan una cultura de consumo circular en la que los bienes se reutilizan y se valorizan en lugar de desecharse.
Además, la digitalización ha hecho más sencilla la incorporación de la sostenibilidad como criterio de compra. Los consumidores jóvenes no solo comparan precios atractivos, sino que también valoran la trazabilidad de los productos y el efecto que generan en el medio ambiente. Como respuesta, numerosas marcas han empezado a adoptar estrategias de reventa y a colaborar con plataformas de segunda mano para conservar el vínculo con sus clientes mientras disminuyen su huella ecológica.
Con estimaciones que proyectan un crecimiento constante hasta 2036, el mercado de segunda mano se consolida como un pilar estratégico dentro del comercio global. La combinación de mayor conciencia ambiental, aceleración digital y cambios culturales está transformando los patrones de consumo y afianzando la moda circular como un modelo económico robusto. Se prevé que la adopción de sistemas de autenticación, la creciente especialización en la logística de reventa y la implementación de políticas de sostenibilidad impulsen todavía más la evolución y ampliación de este sector.
El ejemplo de Colombia ilustra cómo la creciente preferencia por la moda de segunda mano puede impulsar beneficios económicos y sociales, a la vez que promueve un consumo más consciente. La implicación constante de los compradores, en particular de las generaciones más jóvenes, subraya el peso de este sector y su papel dentro del comercio mundial.
El mercado de segunda mano ha trascendido el concepto de moda pasajera para convertirse en un motor de cambio económico, social y ambiental. Desde la valorización de artículos usados hasta la adopción de modelos de negocio sostenibles, este sector ofrece oportunidades para consumidores, marcas y comunidades.
La convergencia entre la digitalización, la autenticidad y la conciencia ambiental está renovando por completo el sector de la moda y elevando la reventa como una tendencia estable. Tanto en Colombia como a nivel global, los artículos de segunda mano se afianzan como un escenario donde el estilo, el compromiso social y la sostenibilidad se integran, modificando la forma en que adquirimos y valoramos los bienes.
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