Cuando Aristóteles acuñó en su libro Meteorológica en el año 340 aC el término «meteorón», que significaba «una cosa en lo alto» y se refería a cualquier objeto observado en la atmósfera, no se imaginaba que estaba cambiando la historia para siempre.
Sin embargo, las cosas seguirían algo lentas hasta que en los siglos XVII y XVIII se inventaron respectivamente el termómetro y el barómetro. La disciplina tomó un ritmo acelerado en el siglo XIX, cuando los especialistas obtuvieron referirse a las observaciones meteorológicas a través del telégrafo. Con el tiempo la práctica logró el estrellato con protagonistas en todos los noticieros del mundo.
A nivel local, la creación de Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se debe a Domingo Faustino Sarmiento que el 4 de octubre de 1872 crea la Oficina Meteorológica Argentina (OMA), su predecesora. Fue el tercer organigrama del mundo detrás del húngaro (1870) y el estadounidense (1871). Su directora, la argentina Celeste Saulo, fue la primera mujer qu’entró al círculo más selecto del mundo cuando asumió el cargo de vicepresidente de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en 2018 y desde el pasado 1° de junio escaló aún más al ser elegido para ocupar la secretaría general del organismo de la ONU entre 2024-2027.
Nació en Capital Federal el 6 de mayo de 1964 en el seno de una familia de clase media. «Mis padres separaron de pequeña -cuenta-, pero tanto mi mamá como mi papá siempre fueron muy presentes. Yo vivía con mi mamá y los fines de semana lo pasaban con la familia paterna. Me encantaba ir porque ahí jugaba con mi primo que tiene más o menos mi misma edad”.
Recuerda que, por entonces, le gustaba mucho jugar a la maestra. Su abuela era directora, fue maestra en la ciudad de Dolores, en la provincia de Buenos Aires, y su carrera la terminó en Buenos Aires en el conurbano. Esa figuró sempre el sedujo. «Mi papá -sigue- me llevaba al parque Rivadavia. Me encantaba intercambiar figuritas, revistas, sellos, monedas. Era una coleccionista de muchas cosas y eso me divertía muchísimo los domingos».
Su padre recibió de médico cuando Celeste andaba por los 12 años. Hasta entonces trabajaban en Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Su madre también era una empleada pública muy apasionada por su trabajo. «De los dos aprendido el amor al trabajo», relativo. Una vez recibido, su padre se mudó al hospital de la obra social de los municipales empleados de la ciudad.
Celeste fue una buena alumna. «Fui hija única Durante gran parte de mi vida -sigue-, hasta que a los 20 años mi papárearmó su vida y tuvo dos hijas más. Para mí el colegio era el lugar social de enorme disfrute, hacía muchas actividades extra curriculares. Fui toda mi vida al colegio público desde el jardín de infantes hasta la universidad, con mucho amor por mi colegio primario: el Úrsula Llames de la Puente en el barrio de Palermo».
Después de terminar el colegio, Celeste estaba muy indecisa respecto de qué carrera seguir, aunque estaba segura de que iría a la universidad. “Por mis características yo creía que me encantaba la docencia pero no me imaginaba solamente en una escuela primaria o secundaria. Me gustaron mucho la física y la matemática. Me hice un test vocacional y allí me marcaron posibilidades que iban desde computation, geology arquitectura, meteorology, astronomy y de esas opciones elegí la meteorología porque me resultó la más interesante de todas«.
En ese momento, nadie asociaba la meteorología con una carrera universitaria. «Más bien esperaban que era algo que uno hacía porque le gustaria contar el pronostico por la tv«, él dice. A pesar del entusiasmo, no le quedó claro bien de qué iba a trabajar. Finalmente, se presenta la oportunidad con una beca del CONICET para poder hacer su doctorado. Desde 2016 integró los equipos del Servicio Meteorológico Nacional, entidad que preside desde julio de 2014. Además es profesora asociada regular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Su especialidad es el modelo digital de la atmosferala representación de la incertidumbre en los pronósticos y la generación de productos orientados a la toma de decisión en el sector productivo y la gestión del riesgo.
«El rol de los meteorólogos es clave. En una agenda climática frente al clima global el desafío es que los especialistas puedan formar parte del sistema de toma de decisiones -afirma Celeste-. Hay que salir del estereotipo donde la meteorología queda pegada a la clásica provisión de pronósticos y oír que tiene roles sustantivos, no solo en la protección de la población, sino también de sus bienes y de sus medios de vida. No solo cuando hablamos por ejemplo de una alerta temprana ante un evento meteorológico severo, sino también tiene un rol en la matriz productiva. No hay ninguna actividad que de una u otra manera ningún mar afectado por las condiciones meteorológicas reinantes”.
La especialista ve como el desafío por venir el hecho de que los meteorólogos pueden sumarse en la cadena de valor. «Cuando uno habla del cumplimiento del protocolo de París -continua-, o cuando uno habla del marco de FENDAI para la reducción de riesgos de desastres, esas agendas globales están íntimamente con los servicios meteorológicos e hidrológicos porque no nos perderemos dar cuenta hoy del cambio climatico si no tuviéramos servicios meteorológicos e hidrológicos que estuvieran midiendo”.
Ser mujer y líder mundial en este segmento es un atributo que logra, según dice, «habiendo persistido, perseverado, contando con una red de contención, con una directora de tesis que supo comprender mis momentos más complicados: hice mi tesis doctorado con dos niños pequeños. Fue valioso contar con una pareja que me acompañó en mi crecimiento. El desafío en los primeros años consistió en mantener sosteniendo una familia mientras tratábamos de realizarnos y disfrutar de nuestros hijos».
Aunque no niega el orgullo de su más reciente nombramiento, afirma que «tenemos que acompañar con acciones lo que manifiesta la importancia de la inclusión de la mujer, de romper los techos de cristal para lo cual se necesitan dos componentes: mujeres que estemos dispuestos a asumir esos desafíos y personas, tanto hombres como mujeres, que están dispuestos a apoyarnos cuando tomamos ese reto. el otorga un valor estratégicoaumentar la visibilidad de nuestros científicos y científicas que otra vez estamos siendo elegidos por el mundo para ocupar cargos de relevancia mundial”.
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