La tecnología se ha convertido en un motor de cambio crucial en la sociedad actual, afectando múltiples facetas de la vida diaria, especialmente en términos de independencia económica. Este cambio es particularmente relevante para las mujeres, quienes han enfrentado históricamente obstáculos en los campos laboral y financiero. La digitalización, junto con el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), ha comenzado a crear nuevas oportunidades para el empoderamiento de las mujeres, facilitando su participación más activa en la economía mundial y fomentando la igualdad entre géneros.
Acceso a la educación y formación en TIC
Un aspecto clave para fortalecer el empoderamiento económico de las mujeres es brindarles acceso a la educación y capacitación en TIC. Iniciativas como el Día Internacional de las Niñas en las TIC pretenden estimular el interés de las jóvenes por las carreras tecnológicas, desafiando los estereotipos de género y promoviendo la inclusión digital. Estos programas son cruciales para reducir la brecha digital de género y asegurar que las mujeres no solo utilicen la tecnología, sino que también se conviertan en creadoras y líderes dentro del sector.
Uno de los pilares fundamentales para el empoderamiento económico de las mujeres es el acceso a la educación y la capacitación en TIC. Iniciativas como el Día Internacional de las Niñas en las TIC buscan fomentar el interés de las jóvenes en carreras tecnológicas, desafiando estereotipos de género y promoviendo la inclusión digital. Este tipo de programas son esenciales para cerrar la brecha digital de género y garantizar que las mujeres no solo sean consumidoras de tecnología, sino también creadoras y líderes en el sector.
Empoderamiento femenino en el ámbito tecnológico
Emprendimiento femenino y tecnología
Un ejemplo notable es Carolina Gaitán Montoya, una emprendedora de Colombia que fundó «La Cortesana», la primera plataforma digital de coworking textil a nivel mundial. Esta aplicación digital ha conectado talleres, proveedores, fábricas y marcas textiles en un entorno virtual, alcanzando 58 países y generando 1,700 empleos. La inspiración de Gaitán provino de su experiencia en el sector textil y su deseo de enfrentar la desarticulación y la falta de equidad económica para los trabajadores, con un especial énfasis en las mujeres.
Otro caso destacado es el de Carolina Gaitán Montoya, una emprendedora colombiana que creó «La Cortesana», la primera plataforma digital de coworking textil del mundo. Esta aplicación ha conectado talleres, proveedores, fábricas y marcas textiles en un espacio digital, llegando a 58 países y generando 1,700 empleos. La motivación de Gaitán surgió de su experiencia en la industria textil y su deseo de combatir la desarticulación y la injusticia económica para los trabajadores, especialmente las mujeres.
Trabajo remoto y flexibilidad laboral
La adopción de tecnologías digitales ha permitido la expansión del trabajo remoto, ofreciendo a las mujeres mayores oportunidades para equilibrar responsabilidades laborales y personales. Plataformas como SheWorks!, fundada por Silvina Moschini, han sido reconocidas por contribuir a acortar la brecha de género en entornos laborales virtuales. SheWorks! aborda el desempleo femenino al ayudar a mujeres de más de 70 países a acceder a formación en línea y encontrar empleos flexibles y remotos, utilizando tecnología en la nube, algoritmos de aprendizaje automático y ciencia de datos.
Los gobiernos tienen un rol fundamental en fomentar la independencia económica de las mujeres mediante la tecnología. En México, por ejemplo, se pondrá en marcha desde agosto de 2025 el programa Pensión Mujeres Bienestar, que ofrecerá ayudas económicas a mexicanas entre 60 y 62 años. Este programa pretende extender los apoyos ya existentes a más de un millón de beneficiarias, principalmente de comunidades indígenas y afrodescendientes, proporcionando una ayuda económica de 3,000 pesos cada dos meses.
Asimismo, eventos como la jornada «Mujeres y digitalización» en Albacete, España, tienen como objetivo impulsar la capacitación en digitalización para pymes, autónomos y empresarios. Organizada por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), esta iniciativa resalta el papel activo de las mujeres en el proceso de digitalización, brindando herramientas y recursos para el desarrollo de habilidades digitales y enfatizando la relevancia de la igualdad de género en la transformación tecnológica.
Además, eventos como la jornada «Mujeres y digitalización» en Albacete, España, buscan promover la formación en digitalización para pequeñas y medianas empresas, autónomos y emprendedores. Organizada por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), esta iniciativa destaca el papel proactivo de las mujeres en el proceso de digitalización, ofreciendo herramientas y recursos para el desarrollo de competencias digitales y subrayando la importancia de la igualdad de género en la revolución tecnológica.
Aunque se han logrado avances, todavía existen importantes desafíos en la integración completa de las mujeres en la economía digital. La brecha digital de género sigue presente, en particular en áreas rurales y países en desarrollo, donde las mujeres enfrentan obstáculos mayores para acceder y beneficiarse de las oportunidades del entorno digital. Es esencial seguir impulsando políticas públicas con enfoque de género que amplifiquen los beneficios positivos de las TIC en la disminución de las brechas sociales existentes.
A pesar de los avances, persisten desafíos significativos en la plena integración de las mujeres en la economía digital. La brecha digital de género sigue siendo una realidad, especialmente en regiones rurales y en países en desarrollo, donde las mujeres enfrentan mayores barreras para acceder y aprovechar las ventajas ofrecidas por el mundo digital. Es fundamental continuar promoviendo políticas públicas con perspectiva de género que potencien los impactos positivos de las TIC en la reducción de las brechas sociales existentes.
Además, es esencial abordar los estereotipos de género que desaniman a las niñas a inscribirse en cursos o carreras de ciencia y tecnología desde una edad temprana. Superar estos estereotipos, que se refuerzan a través de la familia, la escuela, los medios de comunicación y la sociedad en general, es crucial para garantizar una participación equitativa de las mujeres en el sector tecnológico.


