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La bocina, un recurso mal utilizado que afecta la seguridad vial en Panamá



El autor español Carlos Malo de Molina, instalado en Panamá desde hace una década, abrió la discusión acerca de la seguridad vial nacional al advertir que el empleo abusivo del claxon se ha vuelto una de las costumbres más perjudiciales y normalizadas por los automovilistas locales.

Tal como detalló el autor, lo que inicialmente le sorprendió al instalarse en Panamá resultó ser la rapidez con que los chóferes recurren al claxon, un hábito que perturba la paz de los transeúntes que intentan cruzar la vía o de aquellos que aguardan a alguien a las puertas de un inmueble. A juicio de Malo de Molina, esta clase de comportamientos habituales, por insignificantes que parezcan, repercuten de manera directa en las tasas de seguridad vial de la nación.

La bocina, un recurso mal utilizado según Malo de Molina

De acuerdo con el Reglamento de Tránsito panameño, la bocina debe emplearse exclusivamente como advertencia ante una situación de peligro o emergencia, y no como un mecanismo para manifestar impaciencia o molestia. Sin embargo, el escritor español sostiene que este uso indebido se ha vuelto un hábito diario en las calles del país.

Malo de Molina advierte que accionar la bocina sin justificación infringe la normativa, eleva los niveles de ruido ambiental, agudiza la tensión tanto en automovilistas como en transeúntes y fomenta un clima de hostilidad en el tráfico. El especialista apunta que esta problemática se intensifica en áreas habitacionales y en horario nocturno, momento en que las emisiones sonoras perjudican el reposo de los vecinos.

Otras prácticas peligrosas señaladas por el escritor español

Durante su reciente participación en un foro sobre movilidad, Carlos Malo de Molina amplió su crítica hacia otras conductas frecuentes entre los conductores panameños:

  • Adelantar por la derecha: una maniobra que, salvo excepciones puntuales, incrementa el riesgo de colisiones y que el autor observa con frecuencia en autopistas y corredores del país.
  • No usar las luces direccionales: el escritor subraya que muchos conductores desconocen su función real, lo que aumenta la probabilidad de choques laterales y frenazos bruscos por maniobras no anticipadas.
  • Uso del celular al volante: identificado por Malo de Molina como una de las principales causas de distracción, al desviar la atención en momentos que pueden ser determinantes para evitar un siniestro.

Los peatones resultan ser los más vulnerables

El intelectual español pone especial énfasis en el respeto hacia los peatones, recordando que en Panamá la mayoría de las víctimas fatales de tránsito son personas que se desplazaban a pie. Prácticas como no respetar los pasos peatonales, invadir aceras con vehículos o tocar la bocina para presionar a los caminantes fueron señaladas como conductas de alto riesgo para los usuarios más vulnerables de la vía.

Sobre el estacionamiento indebido, otra infracción común en el país, Malo de Molina destacó que las autoridades municipales ya han comenzado a aplicar medidas correctivas, como la inmovilización de vehículos mediante «botas», para desincentivar estas prácticas y recuperar el orden en el espacio público.

Se convoca a una transformación cultural

Carlos Malo de Molina enumeró además otros factores que, según su análisis, deterioran la seguridad vial: la velocidad inadecuada, el exceso de confianza, los cambios bruscos de carril, la falta de distancia prudente entre vehículos y la ausencia de cortesía al conducir. Aunque cada uno de estos comportamientos pueda parecer una falta menor de forma aislada, el escritor insiste en que su combinación explica buena parte de los incidentes viales que ocurren a diario en el país.

Para el autor español, la solución no depende únicamente de más controles o sanciones más severas, sino de un cambio cultural en el que cada conductor asuma que manejar implica una responsabilidad directa hacia los demás: pasajeros, peatones, motociclistas, ciclistas y otros automovilistas.

Malo de Molina concluyó que disminuir la cantidad de siniestros viales en Panamá exige acatar las regulaciones, considerar al resto de los conductores y desterrar hábitos arraigados por mucho tiempo. Entre las medidas específicas que sugiere figuran: accionar el claxon exclusivamente frente a un peligro inminente, encender siempre las luces intermitentes para girar, cumplir con los topes de velocidad permitidos, prescindir del teléfono móvil al manejar y fomentar la amabilidad al volante. 

Según sus propias palabras, la verdadera seguridad vial comienza mucho antes de un accidente: empieza con el comportamiento individual de cada conductor.

Por Carla villalba