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Política del BCE y transición energética europea a la prueba del nueve

Política del BCE y transición energética europea a la prueba del nueve


¿Es acertada la actual política del Banco Central Europeo? ¿Las últimas decisiones europeas relativas a las políticas de transición energética ya los tiempos de actuación se han ponderado bien? Empezamos con el primer tema, la inflación. En 2022, la inflación creció mucho, alcanzando el 8,8% a nivel mundial, el 10,4% en Europa y el 6,5% en Estados Unidos. ¿Las causas de la inflación tienen las mismas raíces en Europa y Estados Unidos? Analizamos las dos situaciones. En Estados Unidos el desempleo es al mínimo histórico del 3%, la economía ha seguido el crecimiento por en cima de las expectativas y la inflación ha sido determinada principalmente por el crecimiento de la demanda y de los salarios. Noticia Relacionada opinion If La innovación tecnológica al frente la Inteligencia Artificial, oportunidades y riesgos Giuseppe Tringali La subida de los tipos de interés de la FED sigue, por lo tanto, la justa lógica de enfriar la demanda y el incremento de los salarios tanto que la demanda y la inflación están bajando visiblemente. En Europa, dadas las diversas crisis de los últimos años por la pandemia y el temor por las consecuencias de la guerra, la clase mediática se ha reducido mucho, la situación es distinta: el desempleo está al rededor de un 7%, los salarios o no han crecido o han crecido bastante menos de la inflación y la demanda de bienes y servicios en el 2022 ha ido paulatinamente reduciéndose. En este contexto, la inflación europea sigue alta y respecto al 9,2 de diciembre de 2022 en enero de 2023 solo se ha reducido prácticamente uno 0,7 por la reducción del coste energético. Si en Estados Unidos se menciona la inflación es claramente de demanda, en Europa la inflación es fundamentalmente una inflación de oferta por el aumento del coste de la energía y en general de las materias primas que ha repercutido soberanamente toda la cadena de valor. Ha aumentado el costo de producción, el costo de transporte, el tanto de distribución y finalmente el costo de los productos. También ha crecido el coste de los Estados que han tenido que ayudar a familias y empresas. Pues, en un entorno de inflación de oferta, la política de tipos de interés crecientes decidida por el Banco Central Europeo parece menos lógica. ¿Es acertada entonces la política del BCE? ¿Esta política no acentúa los problemas de una economía europea que arranca con dificultad? En esta contingencia entonces, ¿tiene sentido que la ECB siga incrementando los tipos? ¿Ulteriores aumentos de los tipos en definitiva no incrementarían aún más los costes de finance para las empresas, de las hipotecas para las familias and de las deudas para los Estados? En Europa, cuando más urgente es contener los costes energéticos, tratar de lograr una estrategia para conseguir, cuanto antes, una diversificación de las fuentes de energía y una mayor autonomía. En Europa, la transición energética tiene que tener en cuenta la nueva situación y debe ser razonable sin ulteriores agravios de deudas para los Estados (sobre todo por los más endeudados) o de costes para las Empresas o para las familias. Aquí voy al segundo tema, la transición energética. Europa, necesaria y legítimamente quiere liderar la política ‘verde’. Es importante que la Unión Europea presente bien la difícil situación económica y la incertidumbre sobre el curso de la guerra en Ucrania. En términos de modalidad y tiempo de actuación Europa debe valorar y ponderar muy bien el impacto real sobre industrias y sociedades. Tomando como ejemplo de la decisión de pasar de el 2035 a la sola producción de coches eléctricos, ¿Europe ha pensado como impactará el sector del automóvil, ha considerado cómo evitar otra dependencia, en este caso de China, Taiwan, Congo para baterías , tierras raras, ¿componentes tecnológicos o chips? Haciendo otro ejemplo, ¿Europa ha valorado costos adecuados que tendrán las familias después de la decisión de poner el término del 2030 a la mayor de la eficiencia energética de las viviendas? Aunque se entiende y se comparte el objetivo final de conseguir la mayor sostenibilidad posible, la sensación es que no se está teniendo en cuenta el impacto económico, social, industrial y las distinciones situaciones en las cuales se encuentran los países de la Unión. Una transición energética, aunque muy necesaria, conlleva reindustrializar los sistemas productivos. Si un plan bien estudiado el riesgo es que nuevos problemas y costos se sumen a los problemas ya los altos costos ya existentes. Esto significaría vivir los próximos años constantemente en emergencia, con fuertes presiones sociales y con pocos recursos para contener a las mismas. En Europa, sobrio todo hoy, recuperar la visión es indispensable, pero indispensable también es capaz de planificar con ponderación y ser flexible.

Por Jorge Gómez Iglesias