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Jul
Son las 8:30 de la mañana de este sábado 8 de julio, el aire ya mandó la panceta frita. Tras pasear por las callejuelas del casco antiguo, las primeras bandas de música y pancartas llegan al hipódromo de Durham, la capital del país negro británico, en el noreste de Inglaterra. Impecablemente vestidos, los músicos, hombres y mujeres, entonan sus tubas, trombones y fliscornos y cantan Gresford, el himno a los mineros muertos en el fondo de la mina, marcha lenta y conmovedora. Luego los portadores de los estandartes los dispondrán a lo largo de las empalizadas reduciendo el enorme espacio…
