06
Abr
Ia vida política francesa, quizás incluso más, ahora parece estar suspendida en la próxima decisión del Consejo Constitucional y las opiniones están divididas, por decir lo menos. Su jurisprudencia cuidadosa sugiere que se ceñirá a la censura parcial, limitada solo a los jinetes sociales torpes pero consumados que se colaron en el proyecto de ley. Por el contrario, algunos argumentan que tendría toda la razón para declarar inconstitucional esta ley, alegando que el gobierno abusó de los procedimientos del parlamentarismo racionalizado, o incluso cometió un error manifiesto de calificación jurídica, la ley aprobada no corresponde en modo alguno a un…
